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Análisis del portátil ACEMAGIC RX16 ![]() Tengo conmigo el ACEMAGIC RX16, un portátil que sobre el papel ya prometía mucho, pero que una vez lo tienes delante y empiezas a trastear con él, te das cuenta de que la marca ha puesto toda la carne en el asador. No estamos ante el típico equipo de oficina del montón; este bicho monta una de las últimas bestias de AMD bajo una construcción que sorprende por su solidez y acabados, buscando ese equilibrio tan difícil de encontrar entre potencia bruta, portabilidad y un precio que no nos obligue a pedir una hipoteca. Llevo unos días dándole caña, exprimiendo ese procesador Ryzen de última hornada y comprobando si realmente ese chasis de aluminio aguanta el tipo cuando le exigimos rendimiento de verdad. Os voy a contar mi experiencia real de uso, dejando de lado el marketing y centrándome en lo que de verdad nos importa a los que buscamos un equipo "todoterreno" que nos sirva tanto para trabajar a tope como para disfrutar de un buen rato de ocio o edición de vídeo. Si estás buscando renovar tu portátil y quieres saber si este ACEMAGIC es la joya oculta que estabas esperando, quédate porque los datos de los benchmarks y las sensaciones que me ha dejado son para tenerlos muy en cuenta. Vamos a verlo. ![]() Empecemos por revisando el paquete que hemos recibido y su contenido. ![]() A bote pronto podemos ver algunas de las especificaciones más destacadas del aparato: procesador AMD Ryzen 7 H 255, 16GB de RAM, 512GB de almacenamiento... muy buenas especificaciones sobre el papel. ![]() Esto es todo lo que contiene la caja. ![]() Lo primero que vemos por aquí es una de esas plantillas de silicona para colocar encima del teclado y que lo "convierte" en español. Personalmente prefiero utilizar el portátil sin este tipo de añadidos, porque al final las teclas están siempre donde tienen que estar con independencia de lo que ponga encima. ![]() El manual está en español, con un papel satinado de bastante calidad. Estos pequeños detalles son los que dejan entrever que el producto también lo es. ![]() Se incluye el cargador de hasta 100W de potencia (20Vx5A). ![]() ![]() Y aquí, nuestro portátil ACEMAGIC RX16. ![]() Lo primero que llama la atención en las manos es que, visualmente, no parece un portátil de precio contenido. La marca ha hecho un trabajo excelente con la elección de materiales, apostando por una aleación de aluminio en gran parte del chasis que le da un toque frío al tacto y una rigidez estructural muy superior a lo que solemos ver en este segmento. No es el típico portátil que cruje cuando lo levantas por una esquina o cuando presionas el centro del teclado. Con un grosor de apenas 19,9 mm y un peso que ronda los 1,85 kg, se siente un equipo muy equilibrado: lo suficientemente ligero para llevarlo en la mochila sin que te destroce la espalda, pero con el empaque necesario para notar que llevas algo bien construido. Además, el acabado en gris grafito mate es muy elegante y bastante limpio frente a las huellas, algo que los más "maniáticos" de la limpieza agradeceremos. ![]() Un detalle que me ha ganado es su bisagra con apertura de 180 grados. Parece una tontería, pero para trabajar en posiciones raras o enseñar algo a alguien que tienes enfrente, es una comodidad que, una vez la tienes, la echas de menos en otros modelos. ![]() ![]() Si abrimos la tapa, nos encontramos con un aprovechamiento del frontal muy decente. Han conseguido meter un panel de 16 pulgadas con una relación de aspecto 16:10 (ideal para productividad porque tienes ese extra de espacio vertical) en un cuerpo que no es mucho más grande que un 15.6 pulgadas tradicional. ![]() ![]() El teclado es otro de los puntos fuertes: es de tipo chiclet, con un recorrido de tecla muy equilibrado que permite escribir largo y tendido sin fatiga. Lo mejor es que no han sacrificado el bloque numérico, algo vital si sueles trabajar con datos o macros, y viene retroiluminado, lo cual es ya un estándar pero que aquí se agradece por la uniformidad de la luz. ![]() ![]() ![]() ![]() En la parte superior de la pantalla, han integrado una webcam que, más allá de cumplir para videollamadas, incluye una pestaña física para taparla. Es un detalle de privacidad "analógico" que ciertamente se valora, ya que nos ahorra tener que andar pegando pegatinas o trozos de cinta. ![]() ![]() El trackpad, por su parte, es generoso y está ligeramente desplazado a la izquierda para alinearse con la barra espaciadora, respondiendo con precisión a los gestos de Windows. ![]() Entrando en el terreno de las interfaces, que es donde muchas marcas suelen recortar para ahorrar costes, el ACEMAGIC RX16 saca pecho de forma espectacular. En el lateral izquierdo encontramos el "centro de mando": dos puertos USB-C de función completa (Full Function), uno a cada lado. Esto es importante porque no solo sirven para pasar datos a alta velocidad (hasta 20Gbps según el estándar), sino que ambos soportan carga PD (Power Delivery) y salida de vídeo DisplayPort. Esto significa que con un solo cable puedes cargar el portátil y sacar imagen a un monitor 4K a 60Hz. Justo al lado tenemos un puerto HDMI 2.0 de tamaño completo, nada de versiones "mini" o "micro" que te obligan a comprar adaptadores específicos, y un puerto USB 3.2 Gen 2 de tipo A para tus periféricos de toda la vida. Es una distribución muy limpia que permite tener el escritorio organizado incluso si eres de los que conecta media oficina al portátil. ![]() Pero la cosa no acaba ahí, porque el lateral derecho termina de redondear el conjunto. Contamos con otro puerto USB 3.2 y un USB 2.0 adicional, ideal para dejar pinchado el receptor del ratón inalámbrico o una impresora sin ocupar los puertos más rápidos. Me ha gustado mucho que mantengan el jack de 3.5mm para auriculares y micro, porque los que jugamos o editamos audio seguimos prefiriendo el cable por el tema de la latencia cero. Y como guinda, tenemos una ranura para tarjetas MicroSD, un salvavidas para pasar las fotos del móvil o de la cámara de acción sin complicaciones. ![]() Como veis, en el apartado de interfaces el RX16 es un "todo incluido": tienes lo último en USB-C junto a la veteranía de los puertos tradicionales, asegurando que no vas a tener que cargar con un adaptador USB en la mochila nunca más. Vamos a comprobar el peso para corroborar lo aportado por el fabricante: 1896 gramos. Correcto. ![]() Y este es el grosor en la parte más gruesa: 20.8 mm. ![]() Dándole la vuelta al equipo para ver qué esconden las "tripas" a nivel externo, nos encontramos con una zona inferior que sigue la línea de sobriedad y funcionalidad del resto del chasis. Lo más llamativo es, sin duda, la generosa rejilla de ventilación que recorre el cuerpo de forma longitudinal. No es un detalle estético, sino una necesidad técnica para que el sistema de doble ventilador que incorpora pueda aspirar aire fresco sin restricciones. ![]() ![]() Para asegurar que este flujo de aire sea constante, ACEMAGIC ha integrado unos topes de goma de buen grosor que recorren la base. Estos no solo cumplen la función obvia de evitar que el portátil baile o se deslice mientras escribimos en superficies lisas, sino que tienen la altura justa para elevar ligeramente el chasis. Ese "gap" o espacio extra que se crea entre la mesa y el portátil es vital para que el Ryzen 7 H 255 no se ahogue cuando le pedimos el máximo rendimiento, facilitando una disipación mucho más eficiente. ![]() ![]() En los laterales de esta zona inferior es donde se ubican las salidas de los dos altavoces estéreo. Al estar situados en las curvas del chasis y disparar hacia abajo, el sonido rebota en la superficie donde tengamos apoyado el ordenador. ![]() La pantalla de este ACEMAGIC RX16 es, sin duda, la protagonista absoluta en cuanto abres la tapa, pero tiene sus matices que conviene comentar. Estamos ante un panel de 16 pulgadas y resolución 1920 x 1200px. con una relación de aspecto 16:10, algo que personalmente me parece un acierto total para un equipo que pretende ser productivo. Ese extra de altura respecto al tradicional 16:9 se nota muchísimo al navegar por internet, escribir código o trabajar en documentos de texto, ya que te permite ver más información sin tener que estar haciendo scroll constantemente. Los ángulos de visión son bastante buenos gracias a su tecnología IPS, y los colores vienen bien calibrados de fábrica para un uso generalista, con una nitidez que hace que trabajar durante horas no canse la vista en exceso. ![]() ![]() ![]() ![]() Sin embargo, aunque para interiores la pantalla se porta de lujo, el nivel de brillo máximo se me queda algo corto si intentamos trabajar en exteriores con luz directa o cerca de una ventana muy soleada. No es algo dramático si tu uso va a ser mayoritariamente en oficina o casa, pero es un punto a tener en cuenta si eres de los que se lleva el portátil a una terraza. ![]() Antes de continuar vamos a ver el aspecto en un breve video. Nos vamos al interior y empezamos con los benchmarks. ![]() Pero antes de empezar con las pruebas, hablemos del hardware. Bajo el capó de este ACEMAGIC RX16 nos encontramos con una grata sorpresa: el procesador AMD Ryzen 7 H 255. Para los que no estéis al tanto de los últimos bailes de nombres de AMD, estamos ante un silicio de la familia "Hawk Point" con arquitectura Zen 4, fabricado en un proceso de 4nm que es una auténtica virguería en eficiencia y potencia. Este procesador no viene a jugar; cuenta con 8 núcleos y 16 hilos capaces de alcanzar una frecuencia turbo de hasta 4.9 GHz. Lo que más se nota en el día a día no es solo la velocidad bruta, sino cómo gestiona las cargas de trabajo complejas sin despeinarse y, sobre todo, manteniendo a raya el consumo energético. En las pruebas que le he pasado, el rendimiento en multinúcleo es sencillamente espectacular para un portátil de este perfil, situándose por encima de muchos i7 de generaciones recientes y demostrando que ACEMAGIC ha ido a por todas al elegir este SoC tan específico. Acompañando a esta bestia de AMD, tenemos un apartado de memoria y almacenamiento que sigue la misma filosofía de no dejar tirado al usuario. El equipo viene de serie con 16 GB de RAM DDR5 a 5600 MHz, una velocidad que se nota muchísimo en la agilidad con la que el sistema mueve las aplicaciones más pesadas. Pero lo que realmente nos gusta es que no han soldado la RAM a la placa; tenemos dos ranuras SO-DIMM reales, lo que significa que si el día de mañana necesitas subir a 32 GB o incluso 64 GB, solo tienes que quitar la tapa y pinchar los nuevos módulos. En cuanto al almacenamiento, el SSD NVMe de 512 GB cumple con creces, dándonos unas tasas de transferencia muy altas que hacen que Windows 11 Pro cargue en un abrir y cerrar de ojos. Además, el detalle de incluir una segunda ranura M.2 libre es un acierto total, permitiéndonos ampliar el espacio hasta 4TB sin tener que complicarnos la vida clonando el disco principal, algo que los que acumulamos bibliotecas de juegos o proyectos pesados agradeceremos enormemente. ![]() Pero si hay algo que eleva este hardware a otro nivel es su apartado gráfico integrado. Al montar un Ryzen de arquitectura Zen 4, el RX16 disfruta de la AMD Radeon 780M, una GPU integrada que ha roto todos los esquemas de lo que esperábamos de una gráfica que no es dedicada. Con sus 12 núcleos gráficos a 2600 MHz, esta Radeon 780M permite algo que hace un par de años era impensable en este rango: jugar a títulos actuales en resolución 1080p con una tasa de frames más que decente. No estamos hablando solo de mover el LoL o el CS:GO, sino de poder meterle mano a juegos más exigentes ajustando un poco los detalles y obtener una experiencia fluida. Además, para los que editamos vídeo de vez en cuando o trabajamos con aplicaciones que tiran de aceleración por hardware, el motor multimedia de esta APU es una delicia, manejando códecs modernos como el AV1 sin que el procesador principal apenas se entere. Es, sin duda, un conjunto de hardware muy "redondo" que evita los cuellos de botella y nos da una longevidad que pocos competidores pueden igualar ahora mismo. Empecemos con los juegos. Fijaos cómo mueve el Doom, un juego pesado que suele atraganterse a menudo a muchos ordenadores sin gráfica dedicada. Va de maravilla. Ahora sí, vamos con los benchmarks, empezando por CrystalDiskMark.
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Para los que hilamos más fino, los resultados de CrystalDiskMark 9.0.1 confirman que el SSD NVMe integrado está muy bien optimizado para el bus PCIe del equipo. En pruebas secuenciales (SEQ1M Q8T1) alcanzamos unos sólidos 3.547 MB/s de lectura y 3.059 MB/s de escritura, cifras que nos sitúan en el techo práctico de una interfaz Gen3 x4 o en el rango de entrada de una Gen4 equilibrada. Sin embargo, lo que realmente garantiza la agilidad de Windows 11 en este RX16 es el rendimiento en operaciones aleatorias (RND4K Q1T1), donde esos 31.98 MB/s en lectura aseguran una latencia mínima al cargar librerías del sistema o archivos de caché de aplicaciones pesadas. Son números que demuestran que no hay cuello de botella en el almacenamiento y que el controlador gestiona perfectamente las colas de trabajo incluso con la unidad trabajando como disco de sistema principal. Turno para Geekbench 6, uno de los test más populares. Primero el test de la CPU y después, la GPU.
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Para los que buscáis datos empíricos sobre la capacidad de este Ryzen 7 H 255, los resultados en Geekbench 6 dejan claro el potencial de la arquitectura Zen 4. En el test de CPU, el equipo arroja una puntuación de 2026 en Single-Core, lo que nos asegura un IPC (instrucciones por ciclo) muy alto y una respuesta inmediata en ráfagas de trabajo, mientras que los 8124 puntos en Multi-Core confirman que sus 8 núcleos y 16 hilos gestionan la carga pesada con una eficiencia sobresaliente. Pasando al apartado gráfico, el test de computación OpenCL registra 23369 puntos, una cifra que posiciona a la Radeon 780M como una de las integradas más solventes del mercado, capaz de competir con gráficas dedicadas de entrada en tareas de aceleración y gaming ligero. Vamos con Cinebench R23
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El AMD Ryzen 7 H 255 demuestra por qué es una de las opciones más equilibradas del momento. En Cinebench R23, el equipo arroja unos contundentes 12.069 puntos en Multi-Core, lo que evidencia que el diseño térmico permite a sus 8 núcleos y 16 hilos trabajar a frecuencias altas de forma sostenida bajo estrés; mientras que en Single-Core marca 1.228 puntos, garantizando una agilidad excelente en tareas que dependen del IPC puro. Nos queda por ejecutar 3DMark
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Para poner a prueba la Radeon 780M en un escenario de carga moderna, le he pasado el test Steel Nomad Light de 3DMark, una prueba bajo DirectX 12 diseñada específicamente para evaluar el rendimiento de GPUs integradas de gama alta. El resultado obtenido de 1.498 puntos, con una media de 11.10 FPS, nos da una radiografía muy clara de dónde se sitúa este ACEMAGIC RX16. Aunque las estimaciones de rendimiento para juegos Triple A en resoluciones 1440p Ultra lo sitúan lógicamente por debajo de los 30 FPS, estos números son muy positivos para una iGPU; nos indican que tenemos potencia de sobra para mover con total fluidez títulos tipo eSports en 1080p y que, ajustando un poco la calidad gráfica, podremos disfrutar de juegos más exigentes con una tasa de frames muy jugable. Es, en definitiva, un rendimiento de rasterización que hace un par de años era impensable sin una gráfica dedicada, confirmando que este SoC de AMD es una auténtica bestia en el apartado multimedia. Como solemos hacer, le he pasado también el programa HWiNFO 64 para comprobar todas las especificaciones. Primero a nivel general.
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La CPU
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La RAM.
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La GPU.
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El almacenamiento.
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La batería-
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Por cierto, nos quedaba ver la configuración del sistema del propio Windows, donde comprobamos, en efecto, que tenemos la versión Windows 11 Pro correctamente activada.
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En cuanto al audio, tal y como vimos anteriormente. nos encontramos con la configuración clásica de dos altavoces situados en la parte inferior del chasis. El sonido es limpio y el volumen máximo es suficiente para ver un vídeo de YouTube o atender una videollamada sin problemas, pero no esperéis una experiencia de cine. Al sonido le falta "cuerpo", sobre todo en las frecuencias bajas; los graves son prácticamente testimoniales, algo muy común en portátiles de este grosor que no montan sistemas de sonido firmados por grandes marcas. Cumple su función de forma honesta, pero para disfrutar de verdad de una película o de tu música favorita mientras trabajas, mi recomendación es que tires de unos buenos auriculares o de un altavoz externo aprovechando ese jack de 3.5mm o la conexión Bluetooth. Es aquí donde se nota que ACEMAGIC ha preferido invertir el presupuesto en meter un procesador de gama alta y un chasis de aluminio antes que en un sistema de sonido de alta fidelidad. Por último, no quería dejar pasar el tema de la webcam y los micrófonos integrados. La cámara cumple para salir del paso en Zoom o Teams, y aunque me encanta el detalle de la pestaña física de privacidad, que debería ser obligatoria en todos los portátiles a estas alturas, la calidad de imagen es la estándar de 720p. En condiciones de buena luz se defiende bien, pero en cuanto cae la iluminación aparece algo de ruido digital. Los micrófonos, por su parte, hacen un buen trabajo cancelando parte del ruido ambiente, captando la voz de forma clara para que se nos entienda perfectamente sin necesidad de pegar gritos. Es un apartado multimedia que yo definiría como equilibrado y funcional: brilla en formato y comodidad gracias a las 16 pulgadas y el ratio 16:10, pero nos recuerda que estamos ante un equipo que busca la eficiencia por encima del lujo en los detalles secundarios. Uno de los mayores retos de montar un Ryzen 7 de la serie H en un chasis tan esbelto como el de este RX16 es, sin duda, la refrigeración. ACEMAGIC ha optado por un sistema de doble ventilador asistido por caloductos de cobre que, en mi experiencia estos días, hace un trabajo muy digno pero con matices que debéis conocer. En un uso de oficina, navegando con varias pestañas de Chrome, Telegram abierto y algún documento, el portátil es prácticamente inaudible; los ventiladores están en reposo o girando a revoluciones tan bajas que ni te enteras. Ahora bien, cuando le pasas un Cinebench o te pones a renderizar vídeo, el sistema de refrigeración despierta y el flujo de aire es notable. No es un ruido agudo o molesto como el de otros portátiles que parecen un secador de pelo, es más bien un soplido constante, pero está claro que para mantener las temperaturas a raya y evitar el thermal throttling (esa bajada de potencia cuando el procesador se calienta), el equipo necesita mover mucho aire. Lo bueno es que el calor se expulsa hacia la parte trasera y no hacia las manos, por lo que la zona del teclado se mantiene siempre a una temperatura cómoda para seguir trabajando. El nivel de ruido llega a los 45dB ejecutando un test exigente como es Cinebench. ![]() Vamos a verlo en video. En cuanto a la autonomía, el RX16 monta una batería que se sitúa en la media de lo que podemos esperar para su tamaño y potencia. En un uso mixto real, con el brillo a la mitad y haciendo tareas de productividad, he conseguido rascar entre 5 y 6 horas de uso continuo. No es un equipo para olvidarte del cargador todo el día si vas a darle mucha caña, pero se defiende bien para sesiones de trabajo fuera de casa. Lo que sí es un puntazo a su favor es la carga a través de USB-C con protocolo Power Delivery (PD). Esto significa que no tienes que cargar obligatoriamente con el transformador original; si tienes un cargador de móvil potente (de 65W o 100W) o un monitor que dé energía por el Type-C, puedes cargar el portátil sin problemas. Es una comodidad que, para los que solemos movernos mucho, nos aligera la mochila una barbaridad y nos permite unificar cables de una vez por todas. Después de haberle pasado todos los tests de rigor, la conclusión con este ACEMAGIC RX16 es clara: es un golpe sobre la mesa en el segmento de las 16 pulgadas. Me ha sorprendido muy gratamente que una marca que asociábamos más a los MiniPCs haya sabido trasladar tan bien esa filosofía de "potencia máxima a precio contenido" a un formato portátil tan equilibrado. La combinación del Ryzen 7 H 255 con la memoria DDR5 lo convierte en una herramienta de trabajo rapidísima y, gracias a esa Radeon 780M, nos permite incluso alegrías en el terreno del gaming que otros equipos mucho más caros ni huelen. Es, sin duda, una compra inteligente para quien valore el hardware puro y la capacidad de ampliación por encima de logotipos más conocidos. Evidentemente, ningún equipo es perfecto, pero los pequeños compromisos que podamos encontrar se diluyen rápidamente cuando ves el rendimiento real en tareas pesadas y la calidad de construcción del chasis. Si buscas un portátil potente, con una conectividad que te haga olvidarte de los adaptadores y una pantalla que da gusto mirar durante horas, el RX16 es una de las opciones más recomendables que han pasado por mis manos últimamente. Este es el link al producto. Ver producto en ![]() You can read the review in English here. https://www.htcmania.com/showthread.php?t=1745180 |
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