Ya comenzábamos a desesperar al no entender las numeraciones, los nombres clave y las denominaciones que tiene
Google para sus versiones de
Android -la fragmentación de su sistema operativo en verdad es algo que tiene que resolver a la de ya-, pero entre tanto caos ya comienza a verse la luz al final del tunel:
existe un Android 2.3 trabajando, y también un Android 3.0.

¿Cómo es posible? A través de una pista bastante sencilla de seguir:
en las estadísticas de Google Analytics aparecieron y la imagen ya ha dado la vuelta al mundo. En la tabla que aquí les mostramos aparecen todas las versiones, desviaciones, engendros y mutaciones del multifacético Android.
Entre ellas destacan dos cosas:
Android 2.3 y 3.0 ya están andando, y el hecho de que muy posiblemente uno se dedique a la telefonía móvil exclusivamente, y que el otro se vaya tan sólo para las tablets, es sumamente factible.
Y es que en verdad
es un acierto que sea un software distinto el que predomine en cada uno de los dispositivos. ¿Cuantas tablets mediocres no habrán salido o se habrán diseñado ya con un Android que nació para un dispositivo menor de 4 pulgadas de pantalla?
¿En qué tendrán que trabajar los de Google para cada producto? Creo que en estas características todos coincidiremos.
Esto es lo que queremos:
Android 2.3
- Desarrollo gráfico dedicado a muchos pixeles en poco espacio.
- VideoLlamada.
- Servicios VoIP con Google Voice.
- Mejorar sistema multimedia para grabación HD.
- Mejorar Market -URGE-.
- Tethering WiFi multispot más ágil.
- Capacidades WiMax y 4G.
- Actualización de software centralizada.
Android 3.0
- Desarrollo gráfico dedicado a más pixeles, en más espacio.
- Amplitud de capacidades multitouch.
- Motor 3D para videojuegos.
- ¿Ya también dije mejorar Market?.
- Más opciones de interfaz para diferenciar tablets de cada desarrollador.
- Full HD, imprescindible, en video.
- Integración eficaz con Google TV a la Air de Apple -sorry, ahí si se vieron mejor los de Cupertino-.
Señores, súmenle a la lista de los deseos para este muñeco de jengibre y al otro enmielado robotito,
que soñar no cuesta nada.