Por si la
cascada de noticias relativas al nuevo sistema operativo de Microsoft para móviles no nos lo hubiera dejado claro, ahora Jonathan Goldberg, analista de telecomunicaciones del Deutsche Bank, nos confirma lo que todos presentíamos:
la firma de Redmon se está dejando un pastizal en el desarrollo de Windows Phone 7.

Concretamente, estaríamos hablando de una cifra de
one billion dollars. Es decir, y ojito con las translaciones a magnitudes europeas,
1.000 millones de dólares. La cifra se divide en 600 millones en iniciativas de desarrollo y fabricación, y el resto en marketing (con lo baratitas que son las campañas virales a lo
Monstruoso).
Así de primeras la cifra da miedo, aunque analizándolo un poco más a fondo su importancia parece relativa, teniendo en cuenta que la capitalización bursátil de Microsoft a día de hoy (después del reciente e histórico
descenso en el ranking en favor de Apple) es de 205.260 millones de dólares, o que sus
ingresos del primer trimestre 2010 han sido de 13.500 millones.
En cualquier caso, esta inversión inicial es mucho más importante de lo que parece. Microsoft no sólo se está jugando su entrada en un sector como el de los
smartphones que no para de crecer exponencialmente
como bien sabe Android año tras año. No,
también se juega su reputación, seriamente debilitada por el empuje de Apple y Google en los últimos años.
Así pues, ¿qué camino seguirá Microsoft? ¿El mismo fracaso que su última intentona en el mundo de los móviles (
Kin)? ¿O el éxito de la última vez que empezó por detras de un líder y lo superó a base de
copiar-pegar con inteligencia (
Xbox360 vs Ps3)?
En cualquier caso, no dudéis que desde Gizmóvil os tendremos conveniente y verazmente informados.
