Buenas. Os cuento mi caso:
Compré un LG bello 2 y a los 3 días me doy cuenta de que no puedo colgar las llamadas por un fallo en el sensor de proximidad. Acudo a la tienda y me lo cambian sin pegas aunque el problema es que ya le había colocado un protector de vidrio que obviamente, queda inutilizado. Compruebo que el terminal nuevo funciona bien y le coloco otro protector pero a la semana veo que de vez en cuando se le satura el color autónomamente, sin hacer yo nada y sin tener activado nada que regule el brillo según la iluminación ambiente. Al principio no le di importancia pero luego pensé que si era un defecto de fábrica no tenía por qué asumirlo yo. Volví a la tienda y me dieron otro no si antes consultar en LG el tema. LG contesta que es una pega que algunos procesadores sufren y yo ya mosqueado por perder mi segundo protector se lo reclamo al SAT. Esta gente me dice que yo no tengo que ponerle protectores al móvil porque está diseñado para no usarlos, y que no me van a compensar por ninguno de los dos que he tirado. El tercer móvil también da esporádicamente ese problema de saturación aunque menos frecuentemente que el segundo por lo que decido quedarmelo y le pongo un protector esta vez del Chino.
¿Qué pensáis? A mí me parece que una empresa como LG no debería dejar que un cliente asuma este coste por productos defectuosos.
Además, hace tres años compré dos LG L3 y uno también tuvo el fallo del sensor teniéndolo que devolver a Orange. Vamos, que de 4 la mitad han tenido este problema, porque este también lo compré para mi mujer además de el mio y el de ella ha salido OK.