|
||
|
|
|
|||||||
| Reviews de productos Para publicar los análisis realizados en el foro que no encajen en el resto de subforos. |
![]() |
|
|
Herramientas |
|
#1
|
||||
|
||||
Análisis de la carcasa Terramaster D1 SSD Pro
Análisis de la carcasa Terramaster D1 SSD Pro ![]() Si hacéis un poco de memoria, recordaréis que hace unos meses pasó por nuestra mesa de análisis la carcasa TerraMaster D1 SSD Plus. Aquel "cacharrito", con su interfaz de 40 Gbps, me dejó muy buen sabor de boca tanto por su construcción como por su rendimiento. Pero ya sabéis cómo funciona esto de la tecnología: siempre queremos más velocidad. Pues bien, la marca ha decidido subir la apuesta y hoy os traigo a su hermana mayor, la nueva TerraMaster D1 SSD Pro. Mantenemos esa filosofía de diseño premium que tanto nos gustó, pero bajo el capó nos encontramos con una auténtica bestia: compatibilidad nativa con USB4 y preparada para Thunderbolt 5, lo que dispara su ancho de banda teórico hasta los 80 Gbps. ¿Estamos ante la caja definitiva para exprimir al máximo nuestros SSD NVMe más rápidos? Poneos cómodos, que vamos a comprobar si este salto de rendimiento se nota en el día a día. ![]() Aquí tenemos al protagonista recién llegado. Como podéis ver, TerraMaster mantiene una línea de presentación sobria y elegante, con una caja oscura que ya nos adelanta que estamos ante un producto de la gama "Pro". No se andan con rodeos: en el frontal destaca, casi gritando, ese 80Gbps sobre un gráfico de velocidad. Es toda una declaración de intenciones. También podéis leer abajo el eslogan "Lightning Fast and Zero Noise" (Rápido como el rayo y cero ruido), confirmándonos que, a diferencia de otras carcasas de alto rendimiento que parecen turbinas, aquí apostamos por el silencio total gracias a la disipación pasiva. ![]() Si nos fijamos en la parte inferior de la caja, la marca nos resume la hoja de ruta técnica de forma muy visual. Lo más llamativo es sin duda esa preparación para el futuro con soporte nativo para Thunderbolt 5 y 4, además de la retrocompatibilidad con casi cualquier generación de USB-C. Las cifras asustan: prometen teóricamente hasta 7061 MB/s de transferencia, una velocidad que hasta hace poco era impensable en un medio externo. También nos confirman que admite SSDs NVMe en formato 2280 y, lo que es vital para nuestros oídos, una refrigeración 100% pasiva compatible con los sistemas operativos más actuales. ![]() Al levantar la tapa, la sensación de producto premium se confirma de inmediato. TerraMaster no se ha limitado a colocar el dispositivo en un simple molde de plástico; en su lugar, nos recibe un estuche de transporte rígido con un acabado textil muy agradable y el logo de la marca presidiendo el centro. Esto me parece un acierto total, porque si la idea es llevar nuestros datos de un lado a otro, tener una funda dedicada que proteja el aluminio de arañazos o golpes en la mochila es algo que se valora mucho. Además, si os fijáis a la izquierda, encajado perfectamente en su propio compartimento, asoma un destornillador. Es un detalle que me encanta: nos están diciendo que tenemos todo lo necesario para empezar a trastear desde el minuto uno sin tener que ir a buscar herramientas por casa. ![]() Una vez sacamos todo de la caja, nos encontramos con un kit muy bien pensado para que no tengamos que comprar nada aparte. En el centro de la imagen brilla con luz propia la carcasa D1 SSD Pro. El diseño es industrial y muy atractivo, construido íntegramente en una aleación de aluminio que no solo le da un aspecto premium, sino que esas aletas que recorren todo el cuerpo son fundamentales para disipar el calor de forma pasiva. Se nota robusta y contundente, nada que ver con esas carcasas de plástico baratas que inundan el mercado. A su lado tenemos los accesorios imprescindibles: un cable USB-C que se ve bastante grueso y de buena calidad, algo vital si queremos alcanzar esos 80 Gbps sin pérdidas, y una almohadilla térmica (thermal pad) lista para pegarse a nuestro SSD y transferir el calor al chasis. También vemos el destornillador que os comentaba antes y la documentación habitual. Todo ello cabe perfectamente en la funda de transporte rígida que veis a la izquierda, ideal para llevar todo el conjunto protegido en la mochila. ![]() La funda merece mención aparte. Lejos de ser un simple añadido, TerraMaster nos incluye un estuche rígido de muy buena calidad con el logo presidiendo la tapa superior. El interior tiene un acabado suave para proteger el aluminio de arañazos y cuenta con una redecilla elástica perfecta para llevar el cable y el destornillador siempre ordenados. Es el complemento ideal para echar el SSD a la mochila y olvidarse de problemas. ![]() ![]() Para terminar con el contenido de la caja, nos encontramos con el papeleo habitual: la guía de instalación rápida en varios idiomas y la tarjeta de garantía. Todo muy estándar, pero necesario. ![]() Y aquí tenemos una de las piezas clave del puzle: el cable USB-C. Fijaos bien en el grabado del conector porque no es un detalle menor: certifica 80Gbps de transferencia de datos y soporta hasta 240W de carga. Es un cable corto (algo habitual y necesario en estos estándares para evitar pérdidas de señal/interferencias), pero se nota muy robusto y grueso al tacto. ![]() Quiero hacer mucho hincapié en esto: cuidad este cable como oro en paño. Aunque el puerto sea USB-C, si intentáis conectar la carcasa con el cable de carga del móvil o uno barato que tengáis por el cajón, el rendimiento se desplomará y no veréis ni de lejos esas velocidades de infarto. Para que este dispositivo vuele de verdad, es imprescindible usar este cable o uno certificado de igual categoría. ![]() Este es el destornillador. ![]() Finalmente encontramos este pad térmico texturizado. Efectivamente, se trata de un repuesto (o para el montaje inicial si no viniera puesto), y es un detalle fantástico. Sin esta almohadilla haciendo contacto entre el SSD y el cuerpo de aluminio, la disipación pasiva no funcionaría. Que TerraMaster incluya uno extra nos asegura poder cambiar de disco en el futuro sin tener que ir buscando recambios térmicos por ahí. ![]() Vamos con la carcasa, la verdadera protagonista de esta review. Entrando ya en materia con el diseño, lo primero que percibes al coger la D1 SSD Pro es que no es un juguete. Se trata de un bloque sólido de aluminio que transmite una robustez inmediata. Como podéis ver en la foto, el tamaño es generoso. Tiene ese peso "premium" (unos 300g) que te confirma que hay buen material ahí dentro. Lo que realmente define su estética son esas profundas aletas de disipación que recorren la parte superior. Lejos de ser un simple adorno, este diseño acanalado es pura ingeniería funcional: su misión es maximizar la superficie de contacto con el aire para enfriar el SSD de forma pasiva. Es un diseño industrial, serio y pensado para rendir. ![]() Si nos fijamos en uno de los extremos, encontramos el verdadero centro de operaciones: el puerto USB-C. Justo debajo, un pequeño pero crucial grabado nos recuerda que estamos ante una interfaz de 80Gbps. También podemos ver el orificio para el LED de estado, que nos indicará la calidad de la conexión. El acabado del aluminio aquí es impecable, con un mecanizado suave que denota calidad por los cuatro costados. ![]() Respecto a este LED, tal y como comentamos, ofrece un "diagnóstico visual" instantáneo de la calidad de nuestra conexión. Si el LED brilla en color blanco, confirma que estamos conectados a un puerto de máximo rendimiento (Thunderbolt 5/4/3 o USB4). Si se enciende en color naranja, nos avisa de que la conexión es estándar (USB 3.2 o inferior). Es una forma fantástica de saber de un vistazo, y sin abrir ningún software, si nuestro puerto está haciendo de cuello de botella. ![]() Poco que ver por el otro extremo de la carcasa. ![]() Si cambiamos la perspectiva, podemos apreciar mejor la profundidad de las aletas de disipación que os mencionaba antes. No es solo estética: fijaos cómo el diseño crea canales de aire para que la refrigeración sea efectiva incluso sin ventilador. Además, en uno de los extremos vemos esas pequeñas patas de goma. Son discretas pero fundamentales para que la unidad no resbale sobre la mesa y para evitar que el aluminio raye la superficie donde lo apoyemos. ![]() En uno de los laterales, casi camuflado entre las aletas de refrigeración, encontramos el tornillo de cierre. Es el único punto de acceso al interior, lo que simplifica mucho las cosas. Basta con aflojarlo utilizando el destornillador incluido para liberar el mecanismo y separar las dos mitades del chasis. Me gusta que esté tan integrado, manteniendo la estética limpia sin complicaciones innecesarias. ![]() Un detalle que demuestra el nivel de ingeniería de esta D1 SSD Pro es que el tornillo de cierre es cautivo. Esto significa que, aunque lo aflojes por completo para abrir la carcasa, el tornillo no se desprende del cuerpo. ![]() Es una solución fantástica para evitar que se nos caiga o se pierda mientras manipulamos el disco, algo que se agradece muchísimo si te toca abrirla en movilidad o en entornos con poca luz. ![]() Un breve video antes de continuar. Vamos a ver el interior. ![]() Al abrir la TerraMaster D1 SSD Pro, nos encontramos con un diseño interno extremadamente limpio y bien pensado. Como veis en la foto, la carcasa se divide en dos mitades simétricas de aluminio sólido. En una de ellas descansa la placa PCB, donde conectaremos nuestro disco, mientras que la otra mitad actúa como una tapa que cierra el conjunto herméticamente. ![]() Un detalle fundamental es que la tapa interior ya trae preinstalado un pad térmico de generosas dimensiones. Es vital recordar que hay que retirar el plástico protector (el que pone "Step 1") antes de cerrar la carcasa. Este pad es el encargado de transferir todo el calor que genera el SSD directamente al chasis de aluminio, permitiendo que las aletas exteriores hagan su trabajo de refrigeración pasiva sin necesidad de ventiladores. ![]() La placa interna es compatible con unidades M.2 NVMe 2280, el estándar más común del mercado. La instalación no tiene pérdida: se pincha el disco en el conector y se asegura con el tornillo pequeño que veis en la punta de la placa. Es un proceso de apenas dos minutos que cualquiera puede hacer en casa con el destornillador que viene en la caja. ![]() ![]() Para nuestras pruebas hemos utilizado una unidad SSD de Kingston de 1TB. Utiliza el interfaz PCIe Gen4 y tiene el formato M.2 NVMe. Se trata de una unidad muy equilibrada, perfecta para el uso diario y para almacenar juegos o datos pesados. ![]() Pero aquí es donde debemos hacer un inciso técnico muy importante. La TerraMaster D1 SSD Pro es un dispositivo adelantado a su tiempo, capaz de alcanzar teóricamente los 80 Gbps. Sin embargo, para llegar a esa velocidad estratosférica necesitamos que se alineen los astros: un disco SSD tope de gama y, lo más difícil de encontrar hoy en día, un ordenador con puerto USB4 versión 2.0 o Thunderbolt 5. En nuestro caso, al conectarlo a un equipo estándar sin estos puertos de ultimísima generación, el cuello de botella lo genera el propio ordenador, no el disco ni la carcasa. Por tanto, utilizar una unidad SSD más rápida o cara no habría marcado ninguna diferencia en los resultados finales, ya que estamos limitados por el ancho de banda del puerto USB del PC. Lo bueno de este producto es su capacidad de futuro: ahora mismo exprimiréis al máximo vuestra conexión actual, y sabéis que tenéis carcasa de sobra para cuando actualicéis el ordenador en el futuro. ![]() Pasemos a lo que realmente importa: los números. He puesto a prueba el D1 Plus tanto en MacOS (con un iMac reciente) como en Windows. Primero con el iMac y utilizando la versión de MacOS de CrystalDiskMark, que se llama AmorphousDiskMark. ![]() Como podéis ver en la captura, los resultados son muy reveladores. En lectura hemos alcanzado más de 3400 MB/s, un dato fantástico que confirma que estamos saturando por completo el ancho de banda de un puerto Thunderbolt 3/4 de 40Gbps. En escritura la cifra se queda en unos 1600 Mb/s. La carcasa está entregando el máximo absoluto que nuestro ordenador actual es capaz de recibir. ![]() Corriendo un test similar en Windows 11 el resultado es incluso mejor. Es un ordenador más potente con puertos más avanzados. ![]() La película cambiaría radicalmente si conectáramos la D1 SSD Pro a un puerto USB4 v2 o Thunderbolt 5 con un disco de gama alta. En ese escenario, al duplicar el ancho de banda a 80 Gbps, las velocidades se dispararían teóricamente hasta los 7.000 MB/s. Por tanto, compráis esta carcasa hoy para tener un rendimiento excelente, pero su verdadero valor reside en que ya estáis preparados para la próxima generación de ordenadores sin gastar un euro más. Uno de los puntos más destacables de este diseño es el silencio absoluto. Al apostar por una disipación totalmente pasiva (sin ventiladores), el ruido es literalmente nulo (0 dBA), algo que agradeceréis enormemente si trabajáis en entornos silenciosos o estudios de grabación. Olvidaos del molesto zumbido agudo típico de otras carcasas de alta velocidad que necesitan ventiladores minúsculos girando a mil revoluciones. En cuanto a la temperatura, hay que entender bien la física del aparato: la carcasa se va a calentar, y mucho. Si la tocáis tras un rato de uso intensivo y está caliente, es una excelente señal. Esto significa que el chasis de aluminio está cumpliendo su función de "robarle" el calor al SSD y sacarlo al exterior. Gracias a esas profundas aletas de refrigeración, el disco interno se mantiene fresco y estable, evitando que baje la velocidad por exceso de calor (thermal throttling), aunque por fuera la sintáis caliente al tacto. ![]() Para terminar de ponernos en situación, y aprovechando que tenemos a mano la generación anterior, la D1 SSD Plus, hemos querido ponerlas frente a frente. Como podéis observar en las imágenes, el salto generacional también se nota por fuera. La nueva versión Pro ha ganado músculo; es notablemente más larga y voluminosa que su predecesora. ![]() ![]() También ha cambiado el lenguaje de diseño. Mientras que la versión Plus tenía unas líneas más suaves y extremos redondeados, la nueva Pro apuesta por una estética mucho más industrial, con bordes rectos y esquinas más marcadas. Este aumento de tamaño y este diseño más "bruto" no son por gusto; son una necesidad física para tener más masa de aluminio y poder disipar pasivamente el calor extra que generan los componentes de 80Gbps. ![]() Llegamos al final del camino y toca abordar el tema más espinoso: el precio y el público objetivo de este dispositivo. La TerraMaster D1 SSD Pro cuesta actualmente 254,99 dólares. Vamos a ser totalmente honestos: si lo miramos como "una simple caja para meter un disco duro", la cifra asusta. Si eres un usuario medio que solo necesita mover fotos de vez en cuando o hacer una copia de seguridad semanal, hay carcasas de 10Gbps por 30 o 40 euros que te van a servir perfectamente. Este producto no es para ese uso. Entonces, ¿para quién demonios es esta carcasa de 250 dólares? Esta unidad apunta directamente a un nicho muy específico: el profesional creativo y el entusiasta tecnológico extremo. Hablamos de gente cuyo tiempo vale dinero de verdad.
Os dejo la ficha oficial con toda la info. https://www.terra-master.com/es-es/products/d1-ssd-pro You can read the English version here |
|
|
|
#2
|
||||
|
||||
|
Buena review!! me mola el aparato, aunque primero necesito un ordenador que lo soporte!
|
![]() |
Estás aquí
|
||||||
|
||||||
| Herramientas | |