El asunto es mucho más complejo de lo que parece en muchos aspectos que no se tienen en cuenta: El volumen de paquetes que se deben gestionar en aduanas requiere unos recursos imposibles de mantener económicamente. Encima tantos pedidos al extranjero tiene una grave repercusión en los negocios locales.
Además, a nivel medioambiental es una locura el impacto que tiene producir, embalar y transportar miles de millones de productos, los cuales muchos tienen una calidad pésima, que acaban en el fondo de un cajón o directamente en la basura tras dos lavados.
