La pantalla es transflectiva, por lo que no es nada espectacular. Más bien diría, penosa.
La batería no llega a dos días ni de coña, y menos si usas algún watchface externo.
El sistema de carga es un coñazo también y más para tener que hacerlo todos los días.
Aún así, tras probar todos los Smartwatch que hay en el mercado, me he quedado con este, por diseño, por que está siempre encendido y por que es Sony y me encanta el Lifelog.
