A partir de aquí, pueden ocurrir dos cosas: que pronto se filtre alguna imagen del Galaxy Mega 6.3 y del Mega 5.8 que confirme la existencia de estos dispositivos,
o bien, que estos datos vayan perdiendo fuelle hasta que descubramos que Samsung no nos va a estresar con nuevos modelos incapaces de ser diferenciados estéticamente del resto de sus hermanos -salvo por su nombre y tamaño