A ver... estaba escuchando música la otra noche, ya en el sobre (viendo unos videoclips que he grabado en la PDA) y apreté el botón que viene en los auriculares sin querer. De repente sonó el móvil de mi señora esposa que a la sazón estaba ya en brazos de Morfeo. Despertó y lo recogió de la mesilla anexa. Os podéis imaginar lo que me dijo: ¡Deja ya de jugar con el trasto ése! Para mí... sigue siendo un misterio el motivo de que sonase el teléfono de mi inocente esposa. En el registro de llamadas comprobé que había sido yo (por si acaso)