Creo que fue el penúltimo Papa, o el de esta semana, que ha dejado escrito que el infierno no es un lugar ni del más allá ni del más acá. Es un estado anímico, de conciencia y moral. Unos lo perciben y sufren. Otros ni se dan cuenta, están ya en el en vida sin problema (cientos de casos estos días en los periódicos). Este buen forero ha venido aquí a contarlo. Creo que es del primer grupo. Todo esto dicho en el marco de un pecadillo de juventud, claro.