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Ahí va otro chiste malo. Tres amigas casadas que se reunen en una cafetería y quedan para irse de fiesta por la noche, dejando a los maridos en casa.
Más tarde, sobre las cuatro de la mañana, cuando van las tres bien maduras, deciden irse a casa. A esto que llega una y dice:
-Oye, pues como la parada del autobús pilla lejos, podíamos atravesar el cementerio viejo y nos ahorramos más de media hora de dar vueltas.
- Jo, tía, es que me da yuyu... Y es noche cerrada, no se ve nada
- Bueno, pues andamos con cuidado.
- Venga... Va...
Se meten las tres por el cementerio y, entre la borrachera y que no se veía, se van chocando con todo lo que se encuentran.
A la mañana siguiente, se reúnen los maridos para tomar café, como era habitual, y comentan la jugada:
- ¿Visteis como llegaron estas ayer? No sé las vuestras, pero yo me encontré a mi mujer borracha en la puerta, llena de barro y arañazos, el pelo enmarañado, el rimel corrido que parecía un mapache... Joder, joder, joder...
- Buah, pues la mía llegó igual, con todas las medias rotas, embarrada hasta las orejas... Menuda juerga se corrieron...
Y llega el turno del tercero, que no había dicho nada:
- Pues yo... Creo que me voy a divorciar. Vale que llegue con un aliento a ginebra que si te erupta delante, te pone el pelo verde... Vale que llegue con barro hasta por dentro de las bragas... Pero lo que clama al cielo es que me venga con una corona de flores colgada al cuello que pone "TUS AMIGOS DE BURGOS NO TE OLVIDAN"
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