El mantener el plástico limpio está claro que ayuda, pero no es la solución al problema, porque lo que perjudica la calidad es el propio plástico. La prueba más sencilla que se puede hacer es quitar la carcasa y mirar a través del agujero de la cámara, para comprobar que la calidad óptica es simplemente mala.
Como tampoco me hace gracia dejar el objetivo al aire, yo voy a probar a adaptar un cristal portaobjetos de un microscopio, de esos finitos, cortándolo a la medida con la dremel. A ver que pasa.