Cuando una marca hace soplapolleces
como esta, reuniendo personajes que no saben ni qué coño le están poniendo en la mano (lo mismo les da un consolador que un móvil, con salir en la foto y cobrar, más que suficiente), mal, muy mal.
Tenía otro concepto de HTC, pero veo que es una más del montón.
Al final me voy a comprar un tam-tam.