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Es el peligro de meter el móvil en el bolsillo de la camisa para seguidamente agacharse a darle con la escobilla a lo escatológico dejado previamente en la taza. ¿Se nota que se de lo que hablo?.
Lamento comunicarte que, pese a que le practiqué todos los exorcismos que se me ocurrieron, arroz a saco, secador en frío, colocarlo desmontado y tendido frente a un deshumidificador, etc, etc. mi Omnia II no volvió a la vida hasta que pasó por el SAT. Y eso que no intenté encenderlo hasta pasados dos días una vez practicados todos los ritos que te he comentado.
R.I.P.
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