Claro, todo funciona perfecto: empresas que dicen proteger mientras optimizan para retener, gobiernos que regulan tarde y medios que repiten el discurso oficial. Luego nos preguntamos por qué la confianza en el sistema digital y político se desmorona. Vivimos en un mundo donde todo se vende como progreso y protección, pero detrás hay intereses económicos, algoritmos opacos y discursos cuidadosamente medidos. Después nos piden que confiemos, que todo es por nuestro bien… y se sorprenden de que cada vez haya más escepticismo.