Cuando llegas a la oficina estás quemado por el tráfico infernal y el tiempo absurdo que has perdido desplazándote y buscando donde aparcar, con lo cual rindes mucho menos. Además, al cabo del tiempo acaba pasando factura ya que buscas tener tiempo libre y conciliación familiar, en vez de malgastar el tiempo libre en el coche, haciendo la compra y preparándote el tupper para el día siguiente.
Pero esto se la suda a las empresas y a los puestos improductivos que tienen que justificar su trabajo atándote en tu mesa de la oficina o en reuniones absurdas.