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Tengo la costumbre de no fiarme de la palabra de las empresas ya que muchas veces suelen decir lo que les conviene, en vez de la verdad. Me fio más cuando aportan datos o cuando las afirmaciones vienen de empresas externas que no tienen intereses ocultos.
Dicho esto, si fuesen ciertas sus palabras, es que los consumidores somos tontos. Pagar para ver anuncios, de locos!
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