Los Reyes Magos. Oro, incienso y Mirra. Es la triple consideración de Jesús. Oro por ser nuestro rey, al que como tal hay que servir para nuestro propio bien porque nos protege y provee; incienso por ser nuestro Dios, al que hay que alabar y al que dentro de unos años iremos como el incienso, subiendo hacia los cielos, si es que nuestra alma huele tan bien como este material. Y mirra, porque es un hombre, no es un dios alejado que nos mira desde su trono celestial y siente compasión, sino que viene, se moja, se hace uno más de nosotros, y si el hombre sufre, Él es el primero que quiere gustar la sangre en su boca; si el hombre tiene problemas económicos, Él es el primero que quiere experimentarlos viviendo como el más pobre; si a sus seguidores les odiarán, Él es el primero que quiere sentir los salivazos y las blasfemias en su propia carne; si al hombre le es difícil llevar una vida santa, Él es el primero que quiere ser tentado y vencer al demonio con su Amor. Y los tres regalos le son presentados de rodillas, adorándole. Por eso hay un momento en la misa que es el momento de los Reyes Magos, donde todos somos Melchores, Gaspares y Baltasares: cuando levantan a Dios en la Sagrada Eucaristía y todos nos arrodillamos.
¿Eran magos? Pues sí, en el sentido de que se interesaban por conocer las cosas ocultas, la sabiduría esotérica del mundo, la astrología, las profecías, las religiones paganas, etc. Eran simplemente buscadores de Dios, y por fin lo encontraron. ¿Eran reyes? No lo dicen los evangelios pero una profecía habla de que “y los reyes de la Tierra vendrán a postrarse a sus pies”. De hecho, en un evangelio apócrifo se cuenta que venían con tres pequeñas legiones de soldados de Persia, Babilonia y Asia, luego podrían ser reyes o por lo menos grandes señores. ¿Eran tres? No lo dicen los evangelios, se supone por lo de oro, incienso y mirra. ¿Dónde están enterrados? Cuenta la tradición que están en la Catedral de Colonia, donde los visitantes veneran sus sepulcros. ¿Qué fue de ellos cuando volvieron a Oriente? Cuenta la tradición que el apóstol Tomás se interesó por ellos, después de la Resurrección de Jesús, y viajó para conocerlos. Los encontró en Saba, recibieron el bautismo y los ordenó obispos. Fueron martirizados por ser obispos de Jesús en aquellas tierras lejanas, y enterrados en un mismo sarcófago, que fue trasladado a Constantinopla y en el siglo XII Federico I Barbarroja los llevó a Colonia (Alemania). Llegaban tantos peregrinos que al final construyeron un templo que se convirtió luego en una gran catedral. ¿Qué era la estrella de Belén? Se ha dicho desde que fue un cometa conocido hasta que fue un ovni. El caso es que una luz en el cielo guió a los magos y se paró en la vertical del pesebre. Pudo ser algo sobrenatural; si en Fátima danzó el sol ante 70.000 testigos, como también se ha filmado en Medjugorje y en otros sitios, también pudo ocurrir algo prodigioso en el cielo en el nacimiento de Jesucristo. ¿Vienen realmente por la noche a las casas a traer los regalos?… Mejor que contestar a esta pregunta, miremos mañana si hay algo en nuestros zapatos; y si no lo hay, a lo mejor es que no has sido bueno… ¿Los reyes son los padres? No, pero los padres les ayudan a hacer realidad ese espíritu; ninguna chica que reciba una carta de amor dirá “he descubierto que mi novio es en realidad el cartero”, sino que a su través alguien se la ha enviado, y es así como hay que explicarles a los niños cuando son mayores, que los reyes existen en el Cielo, pero los padres les ayudan a hacerse presentes cada 6 de enero. ¿Qué son en realidad los regalos que reciben los niños este día? Una metáfora pedagógica que se nos graba en el inconsciente sin que nos demos cuenta: la noche del 5 de enero es la muerte, y el amanecer del 6, la felicidad del Cielo. El niño que ha tenido reyes en su infancia, vivirá su vida con más esperanza. Ese es el mejor de los regalos de reyes, la Esperanza.