LA PIEZA DE LEGO
¡Ay! ¿Qué dolor es este
que me hace saltar de mi asiento?
Una pieza de Lego bajo mi pie
ha causado este tormento.
Con un grito y una mueca de dolor,
me agarro el pie en un intento de alivio,
pero la sensación sigue ahí,
cada vez más fuerte, sin motivo.
¿Cómo puede algo tan pequeño
causar tanto sufrimiento?
Es como si un cuchillo afilado
hubiera penetrado en mi cuerpo.
Mis ojos lloran lágrimas saladas,
mientras trato de sacar el Lego de mi piel,
y me pregunto cómo algo tan pequeño
puede causar tanto dolor, sin ser cruel.
Pero luego, cuando el dolor disminuye,
y mi pie vuelve a la normalidad,
me doy cuenta de que, aunque pequeño,
el Lego ha logrado su objetivo: llamar mi atención en realidad.
