Si desaparecieran empresas como Amazon, como sociedad quizás nos diéramos cuenta de que se puede vivir sin compras compulsivas
y que no es necesario que me llegue hoy el paquete que pedí ayer. La lástima serían los puestos de trabajo basura que se perderían, de familias que lo necesitan. Pero, como tu dices, hemos dejado que China sea la fábrica del mundo, y ahora no nos podemos quejar mucho.
