La sinverguenzeria no entiende de credos, tonos de piel, razas, subrazas, especies, etnias.
Todo lo demás es accesorio y ganas de buscar tres pies al gato.
Entre los "pogres" que evitan decir la nacionalidad del mangante para "evitar problemas" y los "fachas" que la dicen a todas horas para señalar teorías migratorias varias, estamos apañaos.