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Una historia muy curiosa. Una foca leopardo ofreciendo pingüinos a un buceador. Esto ocurrió a lo largo de varios días. Al principio eran ofrecidos vivitos y coleando, luego pasó a traerlos vivos pero agotados de cansancio (soltándolos y atrapándolos repetidamente antes de ofrecerlos); y dada la incompetencia del buceador como cazador comenzó a traerlos directamente muertos. En este punto, ante la inacción del humano su siguiente paso fue traer trozos de pingüino, en un primer momento acercando los pingüinos enteros para después con un rápido giro de la cabeza despedazarlos justo delante de él, como intentando alimentarle por la fuerza en lugar de enseñarle a cazar como al principio.
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