las dos dimensiones de los actos humanos: la exterior (visible, los actos externos) y la interior (la rectitud de la conciencia humana y de la voluntad).
La moral tiene que tener en cuenta estas dos dimensiones de los actos humanos. Estas dos dimensiones son como una hoja de papel que tiene largo y ancho; si se rompe por cualquiera de las dos partes deja de ser lo que era.
Una simple moral centrada sólo en las intenciones y que no tenga en cuenta las obras en las que se plasman las actitudes e intenciones sería una moral falsa o incompleta
