Eso ocurre porque en iOS la mayoría de aplicaciones son "shareware" (no sé si se sigue empleando ese término hoy en día). Es decir, aplicaciones que no son completas al 100% en cuanto a sus funciones (las versiones "FREE" están capadas). Y hay que pasar por caja si lo quieres completo y totalmente funcional. Yo he tenido varios iPad's y a la hora de pillar un buen reproductor de video que tuviera SAMBA para reproducir en streaming desde mi NAS, me las veía 'putas'; la mayoría de reproductores (muy básicos) eran copias los unos de los otros, y los que valían la pena (los más completos)... de pago (con muchas funciones limitadas si no pasabas por caja). ¿Resultado?, tienes un gran dispositivo multimedia que luego resulta que sus aplicaciones (de terceros) están capadas y tienes que pagar.
Eso pasa en Android, no digo que no, pero en mucha menor medida. En Android lo soluciono rápido con el VLC y listo; gratuito, sin capados, y con todo lo que le puedes pedir a un reproductor de video (incluido soporte SAMBA).