Teorizando, en el hipotético caso, imaginando, que un individuo o individua cualquiera, sin entrar en colores de piel o nacionalidades, viniera o viniese a mí, a mi familia, a comprar una mascota por 100.000 euros, aunque sean 90.000, lo primero que haría es valorar si esa persona está en su sano juicio porque, ojo, puede ser un peligro para ella misma y por extensión a los demás.