Los Estados democráticos es lo que tienen, que todos pueden expresar su opinión sin que ello les suponga ser defenestrados por muchas tonterías que se puedan llegar a decir.
El amor propio, la imagen personal y el daño que se puede hacer a los demás sabiendo, además, que es una persona pública que va a influir en un cierto número de individuos sin criterio propio, debería ser algo que sin duda valoraría antes de abrir la boca pero, vuelvo a ahondar en la idea principal, ser subnormal, tonto o analfabeto no es ni delito, por lo tanto tampoco es perseguible siempre y cuando, como debe ser, no alente conductas que no están permitidas bajo nuestro Código Penal.