
09/04/09, 12:50:07
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Administrador de HTCMania
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Fecha de registro: abr 2007
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Tu operador: Movistar
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Ahora me dicen en qué se parace el robot al walkie talkie. ¿Y esos números, por qué los llevaba?
Walkie-Talkies de Soundwave Otro objeto que tocaba con relativa facilidad en la feria y con el cual miles de críos quedamos decepcionados. En principio eran casi un sueño: unos modernos walkie-talkies, con los cuales podríamos jugar a espiar a nuestros hermanos mayores, explorar una oscura cueva o delatar a una banda de ninjas asesinos que operaba en nuestro barrio de Aravaca, y que encima tenían un dibujo del decepcticon Sounwave en su envoltorio. Tenían que molar por cojones ¿no? Pues no.
Porque la realidad es que los walkie talkies apenas tenían distancia, y en cuanto te alejabas un poco, perdías la señal de tu primo que jugaba contigo. Por si fuera poco, eran de mala calidad y tendían a romperse rápidamente, especialmente las antenas. Por último, el Soundwave que aparecía en la caja era totalmente apócrifo, no teniendo ningún tipo de licencia de los Transformers. Lo único para lo que servía era para escuchar conversaciones de la policía o de los radioaficcionados que transmitieran desde algún lugar cercano. Lo cual también tenía su gracia, para que negarlo.
Se fueron los chinitos de la suerte y llegaron los "chinos de la esquina".
Chinitos de la suerte En España nunca hemos podido disfrutar de las famosas Galletas de las fortuna que vemos en las películas americanas, con su predicción en el interior. Por contra, tuvimos en exclusiva estos curiosos talismanes de madera: los chinitos de la suerte. Estos amuletos nos recuerdan a los talismanes chinos, pero en lugar de animales de nuestras cuerdas colgaban, directamente, un chino. Según algunos flipados, gracias al color de una franja que lucían podías saber para que te traería suerte: los rojos, en el amor.... y de los demás no me acuerdo. Los llegaron a anunciar en la tele, con aquella canción de "Son los chinitos de la suerte, los auténticos chinitos de la suerte", pero esta promoción llegó, como en muchos casos, cuando la gente ya se había cansado de la moda y comenzaba a abandonarla.
Sino tiene cuello, ¿cómo va a saber qué hora es?
Reloj Transformer¿Podría existir algo más chulo que un reloj que se transformaba en Robot? En 1985, difícilmente. Un modernísimo reloj digital se transformaba, por arte de birlbilorque en un poderoso robot de unos desafiantes cinco centímetros de altura. El robot incluía dos funciones, una para ver la fecha en la que estábamos y otro para ponerlo en hora. Apretar el botón de "Set" equivalía a meterse en un berenjenal de cual no podríamos salir, pues ignorábamos como ajustar la hora, la feha, etc... Y se lo teníamos que acabar dando al tío enrollado que sabía de esos temas.
El robot era chulo, lo único es que como para transformarlo tenías que sacarlo de su base, acababa con algún brazo roto e inservible. Triste destino para tan fiero guerrero.
Ya lo decía Casco Oscuro: No me gusta que me la retuerzan.
Boli Gusano Estos premios, al igual que el anterior, podían tocarte en los yogures Danone, que por aquel entonces tenían como mascota a Truquete, un león mago que hacía trucos de magia y entregaba fabulosos premios. Como éste: un pintoresco bolígrafo que podíamos estirar, contraer y contraer de mil maneras. Un sencillo segmento flexible, en forma de fuelle, hacía que pudiera adoptar esa forma de gusano divertida a la vista e incómoda al tacto. Porque a la hora de escribir, era una castaña. La mayoría acababan abiertos, como Dios está mandado, para ver la tinta del boli.
Si las manos de los dibujos tienen sólo cuatro dedos, es por algo.
Manos locas Las manos locas fueron uno de los juguetes predilectos de un servidor. Las vendían en cualquier quiosco y hasta la regalaban en los Phoskitos. Eran pegajosas y elásticas, dos cualidades muy queridas por todos los chavales (si Mister Fantástico fuera pegajoso sería él el más popular de los 4F). Su principal utiliad siempre fue el atizar al compañero de enfrente o a tu hermano. Aparte de para atizarnos, solo servía par tirarlas a la pared y ver como iban bajando poco a poco. Que divertido. Al disponer de varios dedos, también solía ser utilizada para hacer gestos obscenos o unos cuernos jevis mientras escuchabas "lo nuevo de los yudas".
Algunos de estos objetos siguen gozando de popularidad hoy en día, si bien el nivel de vida ha crecido y han quedado obsoletos: ¿quién quiere un walkie talkie si los chavales tienen móvil desde los 10 años? Se lo montan mejor que nosotros, desde luego. Eso sí: en la caja de Amena no sale ningún transformer. Ni siquiera sale Pikachu o Lucho. Que coñazo de móviles, de verdad.
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