Yo me perdí hace ya rato

En este párrafo solo tengo que decir que es prácticamente imposible aportar la calidad de construcción de un terminal actual con materiales metal/cristal a un terminal de plástico por pura física del material... el plástico tiene siempre una propiedad de maleabilidad a temperatura ambiente que hará que sea crujiente como una patata frita al aplicar un esfuerzo sobre su cuerpo. Pero en fin, en esencia hablamos de lo mismo.
El mercado ESTABA maduro, había alcanzado su normalización y como comentas el máximo de pantallas, procesadores y demás estaba en su límite y la distribución a gran escala hacía que saliera económico.
Pero desde tu visión como economista que eres, no quiero dejar de aportar la mía, como ingeniero informático para poder explicar en cierto modo lo que nos ha pasado la gama alta. La competencia de un mercado tan extendido como los smartphones, los grupos, comunidades y afición descontrolada que se une a un producto de extensión mundial, ha provocado que las marcas, al igual que los partidos políticos, hagan equipo con defensores y detractores y conviertan este nicho tecnológico en una auténtica carrera desenfrenada.
Esta carrera desenfrenada, hace alusión a lo que comenté anteriormente, que se salta por completo el periodo de industrialización lógico, acelerando su desarrollo por encima de lo que debería para traernos productos antes de que los debiéramos tener en una línea normal como antaño. Las pantallas, las RAM y los procesadores que hoy tenemos en nuestros smartphones, así como casi cualquier componente como las cámaras, están al menos 2 años por delante tecnológica e industrialmente hablando, de lo que hoy tendríamos que tener... y eso se paga no caro, carísimo.
En fin, se explique o no el sobreprecio, esto es a lo que hemos llegado, y el señor de Xiaomi está completamente equivocado porque sus afirmaciones parten de su posición como fabricante, ubicación, país y demás, algo que otros fabricantes no podrían disfrutar.
Discrepancia de lo discrepado de la discrepancia de la discrepancia... (no lo podía evitar

)
