No es lo mismo el pobre muerto de hambre que compra a China para, con lo que se ahorre, dar de comer a su familia, que defraudar miles y millones de euros por pura avaricia. Así que es perfectamente legítimo querer comprar en China, a sabiendas del tremendo robo que sufrimos los consumidores por parte de las empresas y precios súperinflados.
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