Cuando no hacen más que crecer, se creen que todo cuanto hacen es correcto hasta el punto de considerar aceptable la utilización de elementos de inferior precio y calidad en función de sus circunstancias.
Esto es algo que en una compañía como Apple o Samsung seria considerado como un fraude y acabaría en los tribunales obligando a las compañías a sustituir todos los terminales fraudulentos.
Todo ello sin contar el daño de imagen causado y amplificado por los medios de comunicación.