Las mayores patrañas en la "Justicia" son el jurado y la acusación popular -esta última exclusiva de España en Europa-.
Lo de la acusación popular es una anomalía del trabajo que tiene que hacer la Fiscalía. Y lo del jurado es como si alguien que se encuentra mal y que tras hacer un periplo por diferentes especialistas e, incluso, por algún tribunal médico sin resultados, fuera sometido a un tribunal de legos en medicina para darle un diagnóstico y un tratamiento.
Qué barbaridad, alguien que conoce la materia no puede ser miembro del jurado porque, debido a sus conocimientos, se puede decantar por una... ¡Ole! Viva el mundo de legos... claro, de ahí vendrán cosas como "estamos preparados para todo porque somos el pueblo" o frases, tan manidas como célebres, del estilo de "mi opinión es tan válida como la de cualquier otro".
Lo que queda es que los peritos que asisten a jueces y fiscales en el periodo de instrucción y sepan algo de la materia que se juzga queden también vetados.
En 1934, para la película El alma del bandoleón, Enrique Santos Discépolo escribió un excepcional tango, mejor cantado por Gardel, que en su letra decía cosas como:
El mundo fue y sera una porquería
ya lo se
En el quinientos seis
y en el dos mil también
Que siempre ha habido chorros
maquiavelos y estafaos
contentos y amargaos
valores y duble
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldad insolente
ya no hay quien lo niegue
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseados
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor
Ignorante sabio o chorro
generoso o estafador
Todo es igual
nada es mejor
lo mismo un burro
que un gran profesor
Que falta de respeto
que atropellada la razón
cualquiera es un señor
cualquiera es un ladrón
[...]
Siglo veinte cambalache
problemático y febril
el que no llora no mama
y el que no roba es un gil
Dale que va
dale nomas
que allá en le horno
nos vamo a encontrar
[...]