Yo nunca salgo de casa sin mi gorro de Albal, y como el móvil lo llevo en el bolsillo delantero del pantalón, también me hice una huevera. Aunque es incómoda me la pongo siempre, que más vale prevenir que curar. Lo malo es cuando ligo; en cuanto me bajo los pantalones, el ligue se va a por tabaco y ya no vuelve.