Yo cada vez que veo a alguien en el transporte público jugando a una consola portátil me dan ganas de darle un abrazo. Lo que más odio es cuando veo a gente tomando un café pero en lugar de hablar entre ellas estar con el móvil sin levantar la mirada. Y no es para mirar algo rápido, sino que se tiran minutos enteros. Me hacen eso a mí y me voy
