Yo tuve un Motorola de los negros que pesaba un cuarto de kilo y para tener cobertura había que estar debajo de la antena.
Y el Spectrum todavía lo tengo, recarrozado con un teclado parecido al de un ordenador de verdad, con sus microdrives y su ZX Interface1 que costaba una pasta.
No me pienso desprender de esa maravilla, porqué con el Spectrum descubrí la informática y acabé estudiandola. Y además me saqué una pasta pasando la frontera seis veces por semana cargado con uno de 48K escondido debajo del asiento, que en España eran muy caros y estaban buscados.