No es solo un problema de publicidad, son los tropecientos scripts de tracking que se ejecutan sin que lo sepamos y que se dedican a registrar cada uno de nuestros movimientos sin pedir consentimiento o informar de los mismos.
En algunas webs es sangrante que el 90% del ancho de banda consumido en la carga de la misma corresponda a estos estos scripts y el resto a los contenidos propios del sitio.
El que quiera comprobarlo por si mismo no tiene más que instalar el pluggin Ghostery (o cualquiera similar) en su navegador de escritorio y darse un paseo por sus webs favoritas con el bloqueo activado para ver toda la porquería que hay rulando en segundo plano.