Nunca me ha gustado esta historia del cristal templado... Por lo que se ve no protege tanto como para que no se rompa el de abajo si se pega una buena leche... ¿y encima si lo quieres quitar da problemas? Buuf.
Yo prefiero quedarme con el Gorilla Glass, que se supone que algo resiste. Pero, bueno, contra gustos...