Conmigo que no cuenten. Entre su pésimo SAT que he tenido la oportunidad de sufrir y la lamentable política de actualizaciones de sus terminales premium, he otorgado a samsung el dudoso honor de ser la culpable de mi cambio de Android a IOS.
Mis próximos 800 euros serán para una empresa que cuida a sus clientes y un terminal que como mínimo estará actualizado puntualmente al menos 2 años.
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