Es una buena idea.
Tendrás una parcela con un césped mucho más verde, mucho más cuidado y perfectamente recortado. Pero, si levantas la vista, verás que ahora, en vez de una cerca que delimita tu parcela, hay unos muros de piedra, altos como torres. Sirven tanto para impedir que estropeen tu precioso césped como para evitar que sepas qué hay más allá.
