Surface Pro 4 no cambiaría demasiado en diseño general. Poca falta hace porque el Pro 3 es soberbio. Sí disminuiría significativamente el grosor y peso de su chasis de magnesio (7 mm, 700 gramos) e incorporaría un
sistema de refrigeración pasiva (sin ventiladores) que ya hemos visto en el
MacBook de Apple o en el
EliteBook 1020 de HP, otro ejemplar magnífico aunque más destinado al mercado empresarial.
Ello es posible gracias a la utilización de los Core M, los procesadores menos potentes en procesamiento y rendimiento gráfico de la plataforma Intel Broadwell, aunque a la vez conservan todas las ventajas de los 14 nanómetros,
son los más pequeños y los que menos consumen. Con ello permiten mejorar la
autonomía (un apartado muy valorado en este tipo de equipos) hasta cotas nunca vistas en torno a las 10 horas. Apostamos por un Core M 5Y70 con dos núcleos y cuatro hilos y un TDP de 4,5 vatios.
