Información interna apunta a que Motorola se está planteando finalmente no enviar la OTA de Lollipop a los modelos y regiones que quedan por actualizar, e incluso hacer rollback en los que ya han actualizado. Al parecer los soak test no fueron todo lo bien que debería y la versión final presenta fallos que ya han reportado los usuarios y que los técnicos de Motorola serían incapaces de solucionar 100% satisfactoriamente, debido a limitaciones de hardware. Así, antes que actualizar los teléfonos a una versión que ofrece resultados no del todo satisfactorios, Motorola preferiría por prudencia mantener tanto los Moto G de 2014 como la anterior generación en Kit Kat indefinidamente. La compañía no obstante estaría abierta a reevaluar esta decisión en el futuro, aunque sería ya con la salida de un hipotético Android 5.1, dentro de varios meses.
