Parto de la idea de que nada material trae la felicidad.
En mi caso el LG G3 sustituye a un veterano HTC Desire / Nexus One.
Evidentemente hay mejoras, especialmente las que ya iba deseando, una mejor cámara, más velocidad al lanzar aplicaciones, y aplicaciones que necesitaban Android 4 a las que tenía que renunciar.
¿Me vale la pena el cambio? , pues dadas algunas de las limitaciones de Android 2.3, Sí. Aunque he de decir que hay cosas de mi vetusto HTC que hecho en falta como el trackpad óptico, o la posibilidad de utilizar una versión de LBE estable y que aportaba un control exhaustivo de los permisos de las aplicaciones y del uso de datos.
En definitiva, esto no es como cuando di el salto de un Sony K750i al HTC, que fue una revolución, esto simplemente me aporta mejoras en muchos casos sutiles e incluso alguna pérdida. A mi me compensa el cambio, pero sinceramente cambiar un S5, S4, G2, Z1, Z2, o incluso el S3 que utilizo en el trabajo a mi no me compensaría ni el dinero ni el trastorno de mudanza.