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Pues la explicación es muy sencilla, todas las patentes que incluyan algún avance en la generación de una nueva tecnología para el almacenamiento de energía es rápidamente comprado por las compañías energéticas y escondido en lo más profundo de un oscuro cajón, ¿por qué? La fabricación de baterías con una carga más rápida, más capacidad y más seguras, es un torpedo a la línea de flotación de las petroleras, ya que la fabricación de coches sufriría un cambio tecnológico importante, abandonando el motor de combustión por el eléctrico. Con este panorama las petroleras tendrían un futuro a medio plazo poco halagüeño y no deben estar muy por la labor. ¿Estrategía? Comprar patentes a cualquier costo (o comprar empresas del sector de almacenamiento energéntico, dinero les sobra) y poner en cuarentena cualquier avance serio en la evolución del sector, guardarlas bien guardadas y esperar el momento para sacarlas a la luz.
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