Android deja las aplicaciones en segundo plano, pero hasta cierto punto. Tiene un sistema de preferencias por el que va cerrando las aplicaciones cuando se va agotando la memoria RAM. Dependiendo de lo que esté haciendo cada aplicación, el sistema elige cuál cerrar para que vayan quedando siempre unos 20 Mb de RAM. Ahí es donde entran aplicaciones como Autokiller, que permiten modificar la cantidad necesaria de RAM que debe quedar para que se empiecen a cerrar aplicaciones. Las ROMs 1.5 permitían poner unos valores más altos que las 2.1, ya que en estas si se ponen demasiado altos acaba cerrando el proceso Sense, con lo que a veces se reinician los escritorios y hay que esperar a que carguen. En general el sistema está bien optimizado para trabajar con los valores por defecto, con lo que hace innecesario utilizar ningún taskiller.