La gracia de los teléfonos chinos es que son baratos, y uno renuncia a algunas cosas a cambio de ahorrarse la diferencia de precio. Si ya nos ponemos a comprar teléfonos de marcas blancas traídos de China por 300 euros entonces yo me retiro, porque creo que la relación calidad precio se va al garete, en el mercado hay marcas convencionales que te ofrecen a esos precios opciones mucho mejor, con garantía, respaldo y sin esperas ni incertidumbre, a mi personalmente no me compensa. Espero que de esto sean conscientes los chinos y no pongan nunca precios a sus teléfonos por encima de los 200 euros.
