Unos más que se une a la familia de HTC-ros.
Mi historia de amor empezó con un HTC Touch que, no sé como, acabó mutando en un HTC Diamond, al cual a base de darle de comer datos me crió un HTC HD.
Después llegó el gusanillo de Android y dado que soy ministro de la Google-ligión, acabé casándome con una HTC Magic.
Pero el cuerpo es débil y yo un viva la vida así que dentro de nada le voy ha hacer el salto con un Nexus One.
En fin...