HTC ha tenido, durante años, una política nefasta para con sus clientes. Es normal esta situación actual. De aquellos lodos, estos barros.
Mientas todas las phablets que saldrán en pocas semanas apuestan por el último SoC de Qualcomm, HTC deberá conformarse con una opción menor. Esto lo pone en desventaja y se supone que la marca taiwanesa ha de recortar distancias con los primeros. No aumentarlas.
Lo mejor que podría hacer el CEO de HTC es particionar la empresa e ir vendiéndola en "paquetitos" ahora que, quizás, puedan interesar algunas "piezas". Más tarde, no valdrá una mierda.