Es lamentable este tipo de decisiones. Cuando la empresa fue bien lo disfrutaron los accionistas y jefes. Cuando la cosa se ha puesto fea se despiden a los trabajadores, quienes trabajaron formidablemente, tanto en tiempo de bonanza como en los malos.
¿Por qué demonios no despide HTC a su CEO, a su camarilla y a aquellos que tuvieron intereses personales ajenos a la marca taiwanesa y que, a la postre, fueron los que llevaron a la actual situación?