Sakerdot
15/04/11, 22:44:05
-Buenos días
-Buenas tardes
Hoy he descubierto unas tiras de Armando Matias Guiu, que se publicaban en comics/tebeos de ediciones bruguera, yo me he reído mucho y aquí os dejo unos cuantos:
−Buenos días.
−Buenas tardes.
− ¿Éste es el avión que va a Tuatu, USA?
− ¿Cómo Tuatu? ¿Dónde está Tuatu?
− En Tuatu.
− ¿Y va usted a Tuatu?
− Yo voy a Miami.
− ¿Y cuando usted va a Miami pregunta por Tuatu? De cencerro para arriba. De alucine ministerial.
− Es que me da un nosequé decir Miami y pensé que si desde mí, voy a Miami, desde usted debo preguntar por Tuatu. Tuatu para usted es Miami para mí.
− Tuatu, para mí, es una imbecilidad aérea.
− ¿Y Miami?
− Miami es Miami.
− Bueno, empiezo. ¿Éste es el avión que va a Miami, USA?
− No. Éste va a Tuatu.
− ¿Cómo a Tuatu? ¿No me acaba de decir que Tuatu es una imbecilidad?
− Sí. Es que yo soy imbécil.
− Usted perdone.
− No, si no tiene usted la culpa.
− Es la primera vez que alguien se llama imbécil a sí mismo.
− ¿Usted nunca se llama imbécil?
− ¡Jamás!
− Y los demás ¿qué le llaman a usted?
− Depende.
− Es el primer tipo al que conozco que le llaman “Depende”.
− A mí nadie me llama Depende.
− Usted acaba de confirmarme que los demás le llaman “Depende”.
− He dicho Depende.
− Yo también he dicho Depende. Y su Depende es igual a mi “Depende”, señor Depende.
− ¡No me llame señor "Depende”! ¡Usted es un imbécil!
− Sí, ya se lo he dicho. Y usted es depende de la cabeza a los pies. Es más, más que depende es usted, es redepende. Toma depende.
− ¡Esto va a terminar mal! A mí no me gusta que me llamen lo que no soy.
− Pues a mí siempre me llaman cuando no estoy. Si estoy, como me ven, ya no me llaman. ¿A usted le llaman?
− ¿Quién me llama? No he oído nada.
− Encima de depende, es sordo. ¿Le llaman a usted cuando le ven?
− ¿Quién me ve? Oiga, aquí están pasando cosas rarísimas, no oigo que me llame nadie, no veo que me vea nadie, estoy con un imbécil. ¿Qué pasa?
− Está pasando el avión que va a Miami, Tuatu para usted y los demás dependes del mundo.
− ¿Se me escapa el avión?
− Se le escapa volando…
− Yo tenía que ir en ese avión. He venido a preguntárselo…
− ¿Ha venido a preguntarme si tenía que tomar ese avión? ¡Yo qué sé! ¿Usted no sabe lo que tiene que tomar?
− ¡Claro que sé lo que tomo!
− ¿Qué va a tomar?
− Yo deseaba tomar el avión para Miami.
− Pero…¡Esto es el bar del aeropuerto!
− Entonces tomaré bicarbonato con leche. Buenas tardes.
− Buenos días.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------
− Buenos días.
− Buenas tardes.
− ¿Tienen ustedes violines desafinados?
− ¿Cómo desafinados, oiga? Es la primera persona que pregunta por violines desafinados. Si los toca, van a parecer una gaita.
− Es para mi sobrino.
− ¿Le cae gordo su sobrino?
− No. Pero el pobre desafina cantidad musical, y así, con un violín desafinado, podrá darle la culpa al instrumento.
− ¡Qué buena idea! ¿Es suya?
− Sí, y en casa tengo más
− ¿Tiene más ideas?
− Y que no falten. Yo siempre he sido muy ideota. ¿Usted no tiene ideas?
− ¡No tiene usted idea de mis ideas! Yo ideo mucho.
− ¿Y qué idea?
− Ideas. Si ideara garbanzos ya no idearía garbanzos porque ya están ahí.
− ¿Tiene garbanzos? ¿Dónde?
− Ahí. Es un modo de decir que ya están ideados.
− Ah. Tiene usted un modo de decir “ahí” que es demasiado.
− Pues no me ha oído usted decir allá.
− ¡Ay, diga allá! Me muero de ganas de oírle decir allá.
− Me da un nosequé decir allá en público.
− Diga, diga.
− ¡Qué va usted a decir de mí si me oye decir allá…!
− No voy a decir nada. O quizá sí diré que usted es un señor que dice allá.
− Bueno, pues allá voy.
− Vaya, vaya.
− ¿Dónde quiere que vaya?
− Allá.
− Sí, señor. Para todos ustedes, voy a decir con mucha ilusión, “allá”.
− Sí, pero no se vaya allá. Diga allá aquí.
− Es que es el mejor sitio para decir allá, es allá.
− ¿Por qué Allá?
− Porque allá suena mejor allá que aquí.
− ¿Cómo suena aquí?
− ¿Aquí?
− Allá.
− Allá, aquí suena allá.
− ¿Y allá?
− ¿Aquí, allá?
− No, allá, allá.
− Allá, allá suela así:
− ¿Suena así? ¡Pues si que suena raro allá!
− Allá no suena así.
− Me acaba de decir que allá allá suena así. U así no se parece en nada a allá, se diga allá, se diga aquí o se diga ahí.
− Me ha interpretado mal. He dicho, dos puntos.
− ¿Ha dicho dos puntos? ¿Cuándo ha dicho dos puntos?
− ¡Ahora! Y no me interrumpa.
− Si me empieza a decir cosas que no me ha dicho, me lía.
− Yo he dicho que allá suena así, dos puntos.
− ¿Que allá suena así dos puntos?
− Allá, allá suena así. Dos puntos. Y ahora digo como suena allá allá. ¿Me entiende?
− ¡Ah! Los dos puntos no es un sonido, es una puntuación ortográfica.
− Pues, empiezo. Voy a decirles con todo mi corazón allá. Atención: ¡Allá!
− La verdad, ese allá se podía decir desde aquí. Es un allá corrientito…
− Vaya a escucharlo allá y verá como allá suena mejor allá.
− Voy allá. Buenos días.
− Buenas tardes.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------
− Buenas tardes.
− Buenos días.
− Vale, tío.
− ¿Cuánto vale?
− Digo, vale, que vale.
− Eso. ¿Qué vale?
− Vale, no vale nada, ¿vale? Es vale.
− Vale, vale lo que vale, ¿vale?
− Vale, chico. Vale es vale. Nada más
− Cuando vas a una tienda y preguntas “¿Cuánto vale?” Te dicen tanto. O cuanto.
− Pues yo digo vale en todas partes y nadie me contesta “Tanto ni cuanto”.
− ¿Qué contestan?
− Vale.
− ¿A vale contestan vale?
− Vale. Que sí, que vale la respuesta, ¿vale, tío?
− Vale, vale…
− Es una conversación muy válida.
− Y valerosa.
− Valiente.
− Valenciana.
− ¿Cómo valenciana?
− ¿Vale, no? Si le quitan el vale a Valencia ¿Qué pasa?
− Le queda encía sin e.
− Valencia es la cuna del Vale, ¿vale?
− Vale. Oiga, yo entré diciendo vale, pero si llego a saber que mi vale llega hasta Valencia, entro diciendo “Al loro”.
− ¿A que loro?
− ¡Dios mío! ¿porqué se me ocurriría decir al loro?
− ¿Conoce muchos loros?
− Mis padres conocían varios lores.
− ¿Qué lores?
− Que, no, do
− ¿Do qué?
− Dolores
− ¿Su padre conoce dos Do lores?
− Dolores
− ¿Qué dolores? ¿Le duele algo?
− No me duele nada. Digo que no son do lores, son Dolores.
− Y no es lo mismo do lores que dolores?
− Lo que no es lo mismo son dolores y Dolores.
−¿Dolores de tripas?
− No. Dolores de García.
− Pues yo conozco varias Dolores que no son de García.
− ¿De donde son?
− De Palencia.
− ¿Dolores de Palencia? Esas Dolores de Palencia en vez de decir “vale” deben decir “pale”.
− “Pale” es el vale Palentino.
− Claro. Y Zara será el vale zaragozano. ¿Zara, tío?
− No suena Zara.
− Pues a mí Sara me suena mucho.
− ¿Qué Sara?
− Sara, de Zaragoza.
− No conozco a ninguna Sara de Zaragoza. De Zaragoza conozco mañas.
− Mi tío tiene mucha maña.
− ¿Es mañoso?
− No. Tiene cino hijas. Y todas son mañas. Por eso digo que tiene mucha maña.
− Las mañanas son más aragonesas que otra cosa.
− Las mañanas son internacionales.
− Calle, calle. Si a la mañana le quita la maña ¿qué le queda? ¡Na! Eso es lo que queda.
− Es verdad. No había caído que las mañanas fueran aragonesas. ¿Y las tardes?
− Buenas.
−¿Cómo buenas?
− Siempre digo buenas tardes.
− De dónde son es lo que yo pregunto.
− Las tardes deben ser de Tardienta.
− Y también está en Aragón.
− Lo que no sé es si en Tardienta inventaron la tarde o el llegar tarde.
− Tengo un primo de Tardienta que llega antes de la hora.
− Su primo adelanta.
− ¡Qué va! Si siempre llega el último cuando vamos de excursión. Un día no llegó.
− ¿Se perdió por el camino?
− No. No llegó porque no salió de casa. Y si no sales, no puedes llegar. ¿Usted llega en casa?
− Yo en casa, caso.
− ¿Se casa?
− Caso, de casero, abreviado. Hoy todo se abrevia.
− Menos el precio de las cosas, que crece como el IVA.
− Buenos días más el IVA.
− Buenas tardesssssss. Ya lleva el IVA.
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Podeis buscar más por google, es un humor absurdo pero inteligente, espero que les guste tanto como a mi :ok:.
-Buenas tardes
Hoy he descubierto unas tiras de Armando Matias Guiu, que se publicaban en comics/tebeos de ediciones bruguera, yo me he reído mucho y aquí os dejo unos cuantos:
−Buenos días.
−Buenas tardes.
− ¿Éste es el avión que va a Tuatu, USA?
− ¿Cómo Tuatu? ¿Dónde está Tuatu?
− En Tuatu.
− ¿Y va usted a Tuatu?
− Yo voy a Miami.
− ¿Y cuando usted va a Miami pregunta por Tuatu? De cencerro para arriba. De alucine ministerial.
− Es que me da un nosequé decir Miami y pensé que si desde mí, voy a Miami, desde usted debo preguntar por Tuatu. Tuatu para usted es Miami para mí.
− Tuatu, para mí, es una imbecilidad aérea.
− ¿Y Miami?
− Miami es Miami.
− Bueno, empiezo. ¿Éste es el avión que va a Miami, USA?
− No. Éste va a Tuatu.
− ¿Cómo a Tuatu? ¿No me acaba de decir que Tuatu es una imbecilidad?
− Sí. Es que yo soy imbécil.
− Usted perdone.
− No, si no tiene usted la culpa.
− Es la primera vez que alguien se llama imbécil a sí mismo.
− ¿Usted nunca se llama imbécil?
− ¡Jamás!
− Y los demás ¿qué le llaman a usted?
− Depende.
− Es el primer tipo al que conozco que le llaman “Depende”.
− A mí nadie me llama Depende.
− Usted acaba de confirmarme que los demás le llaman “Depende”.
− He dicho Depende.
− Yo también he dicho Depende. Y su Depende es igual a mi “Depende”, señor Depende.
− ¡No me llame señor "Depende”! ¡Usted es un imbécil!
− Sí, ya se lo he dicho. Y usted es depende de la cabeza a los pies. Es más, más que depende es usted, es redepende. Toma depende.
− ¡Esto va a terminar mal! A mí no me gusta que me llamen lo que no soy.
− Pues a mí siempre me llaman cuando no estoy. Si estoy, como me ven, ya no me llaman. ¿A usted le llaman?
− ¿Quién me llama? No he oído nada.
− Encima de depende, es sordo. ¿Le llaman a usted cuando le ven?
− ¿Quién me ve? Oiga, aquí están pasando cosas rarísimas, no oigo que me llame nadie, no veo que me vea nadie, estoy con un imbécil. ¿Qué pasa?
− Está pasando el avión que va a Miami, Tuatu para usted y los demás dependes del mundo.
− ¿Se me escapa el avión?
− Se le escapa volando…
− Yo tenía que ir en ese avión. He venido a preguntárselo…
− ¿Ha venido a preguntarme si tenía que tomar ese avión? ¡Yo qué sé! ¿Usted no sabe lo que tiene que tomar?
− ¡Claro que sé lo que tomo!
− ¿Qué va a tomar?
− Yo deseaba tomar el avión para Miami.
− Pero…¡Esto es el bar del aeropuerto!
− Entonces tomaré bicarbonato con leche. Buenas tardes.
− Buenos días.
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− Buenos días.
− Buenas tardes.
− ¿Tienen ustedes violines desafinados?
− ¿Cómo desafinados, oiga? Es la primera persona que pregunta por violines desafinados. Si los toca, van a parecer una gaita.
− Es para mi sobrino.
− ¿Le cae gordo su sobrino?
− No. Pero el pobre desafina cantidad musical, y así, con un violín desafinado, podrá darle la culpa al instrumento.
− ¡Qué buena idea! ¿Es suya?
− Sí, y en casa tengo más
− ¿Tiene más ideas?
− Y que no falten. Yo siempre he sido muy ideota. ¿Usted no tiene ideas?
− ¡No tiene usted idea de mis ideas! Yo ideo mucho.
− ¿Y qué idea?
− Ideas. Si ideara garbanzos ya no idearía garbanzos porque ya están ahí.
− ¿Tiene garbanzos? ¿Dónde?
− Ahí. Es un modo de decir que ya están ideados.
− Ah. Tiene usted un modo de decir “ahí” que es demasiado.
− Pues no me ha oído usted decir allá.
− ¡Ay, diga allá! Me muero de ganas de oírle decir allá.
− Me da un nosequé decir allá en público.
− Diga, diga.
− ¡Qué va usted a decir de mí si me oye decir allá…!
− No voy a decir nada. O quizá sí diré que usted es un señor que dice allá.
− Bueno, pues allá voy.
− Vaya, vaya.
− ¿Dónde quiere que vaya?
− Allá.
− Sí, señor. Para todos ustedes, voy a decir con mucha ilusión, “allá”.
− Sí, pero no se vaya allá. Diga allá aquí.
− Es que es el mejor sitio para decir allá, es allá.
− ¿Por qué Allá?
− Porque allá suena mejor allá que aquí.
− ¿Cómo suena aquí?
− ¿Aquí?
− Allá.
− Allá, aquí suena allá.
− ¿Y allá?
− ¿Aquí, allá?
− No, allá, allá.
− Allá, allá suela así:
− ¿Suena así? ¡Pues si que suena raro allá!
− Allá no suena así.
− Me acaba de decir que allá allá suena así. U así no se parece en nada a allá, se diga allá, se diga aquí o se diga ahí.
− Me ha interpretado mal. He dicho, dos puntos.
− ¿Ha dicho dos puntos? ¿Cuándo ha dicho dos puntos?
− ¡Ahora! Y no me interrumpa.
− Si me empieza a decir cosas que no me ha dicho, me lía.
− Yo he dicho que allá suena así, dos puntos.
− ¿Que allá suena así dos puntos?
− Allá, allá suena así. Dos puntos. Y ahora digo como suena allá allá. ¿Me entiende?
− ¡Ah! Los dos puntos no es un sonido, es una puntuación ortográfica.
− Pues, empiezo. Voy a decirles con todo mi corazón allá. Atención: ¡Allá!
− La verdad, ese allá se podía decir desde aquí. Es un allá corrientito…
− Vaya a escucharlo allá y verá como allá suena mejor allá.
− Voy allá. Buenos días.
− Buenas tardes.
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− Buenas tardes.
− Buenos días.
− Vale, tío.
− ¿Cuánto vale?
− Digo, vale, que vale.
− Eso. ¿Qué vale?
− Vale, no vale nada, ¿vale? Es vale.
− Vale, vale lo que vale, ¿vale?
− Vale, chico. Vale es vale. Nada más
− Cuando vas a una tienda y preguntas “¿Cuánto vale?” Te dicen tanto. O cuanto.
− Pues yo digo vale en todas partes y nadie me contesta “Tanto ni cuanto”.
− ¿Qué contestan?
− Vale.
− ¿A vale contestan vale?
− Vale. Que sí, que vale la respuesta, ¿vale, tío?
− Vale, vale…
− Es una conversación muy válida.
− Y valerosa.
− Valiente.
− Valenciana.
− ¿Cómo valenciana?
− ¿Vale, no? Si le quitan el vale a Valencia ¿Qué pasa?
− Le queda encía sin e.
− Valencia es la cuna del Vale, ¿vale?
− Vale. Oiga, yo entré diciendo vale, pero si llego a saber que mi vale llega hasta Valencia, entro diciendo “Al loro”.
− ¿A que loro?
− ¡Dios mío! ¿porqué se me ocurriría decir al loro?
− ¿Conoce muchos loros?
− Mis padres conocían varios lores.
− ¿Qué lores?
− Que, no, do
− ¿Do qué?
− Dolores
− ¿Su padre conoce dos Do lores?
− Dolores
− ¿Qué dolores? ¿Le duele algo?
− No me duele nada. Digo que no son do lores, son Dolores.
− Y no es lo mismo do lores que dolores?
− Lo que no es lo mismo son dolores y Dolores.
−¿Dolores de tripas?
− No. Dolores de García.
− Pues yo conozco varias Dolores que no son de García.
− ¿De donde son?
− De Palencia.
− ¿Dolores de Palencia? Esas Dolores de Palencia en vez de decir “vale” deben decir “pale”.
− “Pale” es el vale Palentino.
− Claro. Y Zara será el vale zaragozano. ¿Zara, tío?
− No suena Zara.
− Pues a mí Sara me suena mucho.
− ¿Qué Sara?
− Sara, de Zaragoza.
− No conozco a ninguna Sara de Zaragoza. De Zaragoza conozco mañas.
− Mi tío tiene mucha maña.
− ¿Es mañoso?
− No. Tiene cino hijas. Y todas son mañas. Por eso digo que tiene mucha maña.
− Las mañanas son más aragonesas que otra cosa.
− Las mañanas son internacionales.
− Calle, calle. Si a la mañana le quita la maña ¿qué le queda? ¡Na! Eso es lo que queda.
− Es verdad. No había caído que las mañanas fueran aragonesas. ¿Y las tardes?
− Buenas.
−¿Cómo buenas?
− Siempre digo buenas tardes.
− De dónde son es lo que yo pregunto.
− Las tardes deben ser de Tardienta.
− Y también está en Aragón.
− Lo que no sé es si en Tardienta inventaron la tarde o el llegar tarde.
− Tengo un primo de Tardienta que llega antes de la hora.
− Su primo adelanta.
− ¡Qué va! Si siempre llega el último cuando vamos de excursión. Un día no llegó.
− ¿Se perdió por el camino?
− No. No llegó porque no salió de casa. Y si no sales, no puedes llegar. ¿Usted llega en casa?
− Yo en casa, caso.
− ¿Se casa?
− Caso, de casero, abreviado. Hoy todo se abrevia.
− Menos el precio de las cosas, que crece como el IVA.
− Buenos días más el IVA.
− Buenas tardesssssss. Ya lleva el IVA.
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Podeis buscar más por google, es un humor absurdo pero inteligente, espero que les guste tanto como a mi :ok:.